lunes, 18 de septiembre de 2017

Tarta Boda Ocres

Hola buenos días.

Comenzamos la temporada de tartas con una para una boda.

No suelo hacer muchas tartas de boda. Pero cuando me toca hacer una, asumo la responsabilidad que ello conlleva.

Porque no nos engañemos: ese momento en el que se saca la tarta es uno de los importantes de las bodas. Y sinceramente, he visto algunas que la verdad... dejaban mucho que desear. Y no hablo de bodas privadas, sino de algunas que han salido en revistas de "cotilleo" muy famosas.

Yo siempre he tenido la máxima de procurar ser honesta y si me piden algo que creo que no voy a saber hacer o que no lo voy a hacer bien, no lo hago. Me gusta asumir retos, por supuesto. Pero siempre teniendo en cuenta lo que soy o no capaz de hacer.

En el caso de la tarta de hoy tengo que decir que me encantó hacerla porque la sobrina de los novios, que fue quien me la encargó, me dio manga ancha para hacer lo que quisiese. El único requisito era que los novios estuviesen modelados y tenía que ser una tarta "elegante".
Toda la tarta estaba pintada a mano. Sobre una base blanca, texturicé la parte de abajo como si fuesen planchas de madera y la pinté con grises, ocres y blancos.

Por dentro los bizcochos eran de chocolate rellenos de swiss merengue buttercream de mango. 

Los detalles de las flores y los modelados hechos en pasta de goma.

Espero que os haya gustado mucho. Nos vemos el próximo lunes.
Un besote
Helena

lunes, 11 de septiembre de 2017

Budapest con niños

Hola buenos días.

Como sabeis los que le leeis hace tiempo, somos una familia a la que nos encanta viajar y siempre que podemos, lo hacemos. 

Tras nuestra escapada a Londres la pasada Semana Santa, (os lo conté todo aquí y aquí) comenzamos a darle vueltas a cual sería nuestro destino veraniego. Barajamos varias opciones y al final nos decantamos por todo un clásico: hacer la ruta de las Capitales del Imperio Austro-Húngaro. Es decir, visitar Budapest, Viena y Praga.

Siempre había tenido ganas de ir a esta parte de centro-europa y la verdad, el viaje ha superado mis expectativas, gustándome mucho más de lo que me esperaba. Son tres ciudades espectaculares, cada una a su manera.

Pero sin duda, lo que más me ha emocionado de este viaje ha sido la historia que hay tras ellas. Toda una lección de historia en vivo.

La duración total del viaje fueron 8 días/7 noches. En mi opinión, tiempo perfecto para ver las tres ciudades en caso no entrar en demasiados museos o visitas a lugares concretos. Si no, sobre todo en Viena, seria necesario al menos, un día mas.

Pero por mi experiencia, cuando se viaja con niños y más en verano con calor, lo mejor es callejear y "perderse" por las ciudades. Así que eso es lo que hicimos.

Como tengo muchas cosas que contaros, voy a tratar de hacer un post con cada una de las ciudades para no aburriros y casaros demasiado. Así que comenzamos.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Alojamiento
Tras dos horas y media de vuelo, llegamos un viernes por la noche a Budapest procedentes de Barcelona y viajando con Vueling. Todo perfecto. 

Como siempre, el alojamiento lo habíamos reservado a través de "Booking" (si reserváis pinchando este enlace tendréis 15€ descuento en vuestra reserva) y en este caso fueron los Apartamentos Avantgarde, situados en pleno barrio judío.

Estupendos y 100% recomendables: contaban con una habitación espaciosa, un salón comedor con sofá cama muy cómodo, un baño grande y una cocina con lo necesario. Todo muy limpio. 
Como os decía, llegamos a las 10 y media de la noche. Nos vinieron a recoger al aeropuerto con un coche contratado a través de los mismos apartamentos y poco más hicimos que ponernos los pijamas y dormir. 

Transporte
Budapest es una ciudad muy extensa, aunque mucho de lo que hay que visitar, se puede hacer caminando perfectamente. También es cierto que con niños hay momentos que está bien coger transporte público para evitar que se agoten demasiado y empiecen a protestar.

Nosotros tras valorar todas las opciones (las tenéis aquí) optamos por coger un abono de 10 billetes sencillos (son como los del metro de Madrid) que nos costaron 3000ft (casi 10€). Con dos abonos para fueron suficientes. Con ellos podíamos usar el metro, el tranvía y los autobuses.

Moneda
A pesar de pertenecer a la UE, Hungría no tiene euros. Su moneda es el florín húngaro y cuando fuimos nosotros el mes de julio para que os hagáis una idea, 1000 florines son aproximadamente 3,25€.

Mi recomendación es que no cambies demasiado dinero porque se puede pagar casi todo con tarjetas de crédito. Además, Budapest no es caro.


Día 1 en Budapest. Sábado
Nos levantamos temprano porque a las 10:15 de la mañana teníamos reservada la visita al Parlamento. Las entradas las había cogido previamente a través de Internet en la propia página del Parlamento.

Durante media hora nos fueron contando la historia del edificio de estilo neogótico, que además es el tercer parlamento más grande del mundo y un edificio realmente impresionante. 
Tras la visita, vimos el cambio de guardia y allí chicos españoles nos ofrecieron los "Free Tour". Dudamos un poco en cogerlo pero mereció la pena de largo. Tanto que en Praga días después volveríamos a repetir experiencia.

Por si no los conocéis, se trata de tours en donde chicos/chicas españoles que ha estudiado Historia, Traducción, etc, nos cuentan la historia de las ciudades y luego se les paga la voluntad. Tal vez en otras ciudades no merezcan la pena. Pero os aseguro que Budapest es otra si te la cuentan como nos lo hicieron a nosotros.

Así que con Nacho, que era como se llamaba nuestro guía, recorrimos la parte histórica de Pest: la gran plaza del Parlamento; la catedral de San esteban; el inmenso y majestuoso río Danubio.

Pero sin duda, de toda la ruta, me quedo con dos lugares homenaje a los asesinados judíos en manos de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial:

- Los Zapatos a orillas del Danubio: los nazis ataban en hilera a grupos de entre 10 y 12 judíos con alambres de espino; los llevaban a la orilla del río, los descalzaban y allí pegaban un tiro al primero y al último - así ahorraban balas- y los judíos se ahogaban al caer al río.

-  Y el polémico Monumento de la Plaza. En este enlace tenéis información sobre él.

Absolutamente sobrecogedores ambos.
Arriba ida: Zapatos a orillas del Danubio; derecha: Nicolas frente al homenaje a los judíos.
Tras comer y reponernos de todo lo que nos habían contado (os aseguro que yo estuve un rato impactada por la dureza de lo escuchado), volvimos al apartamento, cogimos los bañadores y nos fuimos a hacer una de las cosas que hay que hacer en sí o sí en Budapest: visitar un balneario.

En este caso elegimos el de Szechenyi por ser el más conocido y además, uno de los que dejan entrar niños, porque no en todos están permitidos.

Para llegar a él fuimos directamente en metro y paramos en la inmensa Plaza de los Héroes, donde las enormes estatuas que la presiden representan a los fundadores del país. Y de allí caminamos 5 minutos hasta el balneario. Teníamos cogidas las entradas (a través de Civitatis) con el fin de evitar filas y fue un acierto porque al llegar había muchísima fila.
Izda: Plaza de los Héroes. Dcha: piscina exterior del Balneario de Szecehenyi
Y allí que pasamos un par de horas. 

Gente, mucha mucha gente, para que nos vamos a engañar. Y miles de españoles. Pero lo pasamos genial metidos en piscinas calentitas de hasta 40 grados de donde yo no quería salir. Eso sí, según mis hijos olía a huevo podrido. Jajajaja.

   - Recomendación: no os llevéis el mejor bañador que tengáis porque son aguas que llevan muchos minerales (de ahí el fuerte olor que hay) y salen completamente color bronce que por mucho que lo laves, cuesta devolverles su color inicial. No es necesario gorro pero sí chanclas y toallas (estas últimas se pueden alquilar).

Decidimos volver andando al apartamento a través de la Avenida Andraásy (una de las principales calles de la ciudad) y entre una cosa y otra, habíamos echado el día.

Día 2 en Budapest. Domingo
Volvimos a levantarnos pronto y nuestra primera parada fue uno de los principales "Ruin Pubs" de Budapest, el Szimpla Kert, que casualmente, lo temíamos justo frente a nuestro apartamento y es el más antiguo de todos.

Los Ruins Pubs son las antiguas casas de la comunidad judía a las que se les ha querido dar una segunda oportunidad y se han reconvertido en bares por la noche y durante el día, los domingos hay un mercado donde se venden productos caseros de los agricultores de la zona. Todo ello manteniendo la esencia de antiguas casas con historia, mucha historia. Me encantó la verdad.
Y de allí nos fuimos directamente a la Gran Sinagoga, que es la más grande de europa y la segunda del mundo, tras la de Nueva York.

Sin duda, junto a los monumentos homenaje a los judíos vistos el día anterior, fue uno de los lugares que más me gusto de todo Budapest.

La entrada nos costó cerca de 25€ a los 4 (las cogimos allí mismo) y una vez dentro, los chicos de la familia se tuvieron que poner el Kipá en señal de respeto (ojo: la sinagoga cierra para el público los sábados).

Allí pudimos ver el Cementerio, el Árbol de la vida y la maravillosa e inmensa Sinagoga (caben más de 800 personas) donde además, si buscáis la bandera de nuestro país, allí cada media hora os explicaran toda la historia. Una vez más, sobrecogedora.
Al igual que el día anterior, salí un tanto aturdida y emocionada (por no decir un mucho) así que optamos por hacer algo más "simple" y cogimos uno de los barcos para dar un paseo por el inmenso y maravilloso río Danubio

Budapest no es nada caro así que una hora de paseo nos costó a los 4, 18€. Sin duda merece la pena porque las vistas desde el río del Parlamento y de parte de Buda son realmente increíbles.
Paseo en barco por el rio Danubio, donde te puedes encontrar autobuses que "flotan"
Una vez de nuevo en tierra, cruzamos a la parte de Buda y tras comer (si queréis ver donde lo hicimos, siempre sin gluten, visitad mi otro blog  "Disfrutando Sin Gluten") nos fuimos caminando hasta la zona del Castillo

Allí vimos por fuera, porque para cuando llegamos a las 17:00h ya estaba cerrada, la Iglesia de Matías, que es realmente preciosa con su contraste blanco y ese tejado de colores tan diferente a lo que estamos acostumbrados.
Y justo al lado está el Bastión de los Pescadores, desde donde las vistas de la parte de Pest, son una auténtica pasada. Continuamos andando y de forma casual nos encontramos con "Laberinto del Castillo", unas grutas ha usadas por el ser humano desde la prehistoria y que sirvieron de bunker en la Segunda Guerra Mundial.

Su principal atractivo es que se hace completamente a oscuras (nos guiamos con las luces del móvil) y hace frío. Aviso: hace frío y no es apto para claustrofóbicos. 
Tras acabar de visitar la zona de Buda con un paseo por el Castillo (no entramos porque básicamente hay colecciones de arte) fuimos bajando la colina hasta llegar al Puente de las Cadenas, declarado por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad y que une las dos partes de la ciudad: Buda y Pest separadas por el río Danubio.
Como yo soy así, fui contando los pasos que había al cruzar el puente y cuando iba por 350 dejé de contar. El Danubio es grande, muy muy grande.

Este fue nuestro segundo día de vacaciones. Y con él, habíamos visto todo lo principal en la ciudad de Budapest.
Vistas del la parte de Pest desde el Bastión de los Pescadores
Como os decía al principio, Budapest me encantó. Majestuosa, con grandes avenidas. Con una mezcla de modernidad y restos de un comunismo no muy lejano. Con una historia que te deja absolutamente sobrecogida. Y con no demasiado turismo, lo cual es un plus.

Día 3. Nos vamos en tren a Viena. 

Pero eso os lo cuento el próximo día.

Un besote
Helena

lunes, 4 de septiembre de 2017

Comienza el curso

Hola buenos días.

Tras dos meses de descanso, aquí estoy de nuevo. ¿Que tal estáis todas y todos?
Yo no me puedo quejar la verdad. Ha sido un gran verano que comenzó con el nacimiento de mi sobrina Abril, la primera niña de la familia. Así que os podéis imaginar lo mimada que va a estar.

Este año por circunstancias, no me quedé en Sanfermines.

Era la primera vez desde que tengo 16 años que no he estado ni un solo día. Y yo pensaba que no me iba a importar. Que lo iba a llevar bien. Pues ufffff... que equivocada estaba. El día 6 de julio la morriña, la añoranza, la pena enorme se apoderó de mí y ni mis enanos intentado hacer el tonto eran capaces de animarme.

Se me pasó, por supuesto. Pero tengo claro que mientras pueda, el 6 de julio siempre intentaré estar en Pamplona.
Y os preguntareis donde estaba. Pues en la playa. En mi refugio mediterráneo particular. En mi adorado y este año triste y terriblemente conocido por los brutales atentados yijadistas, Cambrils.

Allí donde pasé mi infancia y curiosamente también, mi marido (bueno, y medio Navarra, todo sea dicho); allí donde mis hijos tienen sus amigos y entran y salen de la urbanización a la playa felices de la vida; allí donde sentarnos en el chiringuito a tomar una cerveza fresquita mientras se pone el sol; allí donde tomamos un helado y mis hijos corren por el paseo.

Allí donde este verano la sin razón de unos fanáticos decidieron atemorizar y asesinar.
Allí disfrutamos de un mes de playa, de sol, de relax. De partidas de cartas a la luz de la luna y lecturas con el sol del atardecer (por cierto, para quienes aún no se la hayan leído, os recomiendo encarecidamente "Patria" de Fernando Aramburu).
Un mes voluntariamente interrumpido por un viaje, un maravilloso viaje familiar por las capitales del imperio austro-húngaro: Budapest, Viena y Praga.

Tengo muchas, muchísimas cosas que contaros de este viaje así que la semana que viene comenzaré con ello.
El mes de agosto ya en Pamplona mi marido y yo disfrutamos de "una semana de novios", ya que los chicos se fueron de campamento y nos dejaron solos. Y para que nos vamos a engañar. A gusto. Muy a gusto.

Que a los hijos se les quiere, se les adora y daríamos todo por ellos. Pero una semanita al año de "descanso" tanto para ellos como para nosotros, es absolutamente necesaria y genial.

Y el resto, pues lo que viene siendo un verano: piscina, comidas con amigos que se alargan hasta la cena; fines de semana en el pueblo disfrutando de la familia, del río, de coger moras.
Dos meses intensos y geniales que nos han recargado las pilas para afrontar con ganas y fuerza un nuevo curso escolar en el que como siempre, espero me acompañéis.

Un beso enorme
Helena

lunes, 3 de julio de 2017

Feliz Verano

Buenos días.

Llegó Julio. Sin duda mi mes del año preferido y por muchas y variadas razones: es el mes de mis adorados Sanfermines; de nuestras vacaciones en la playa; del cumpleaños de mi hermana y del mío. Del sol y el calor. De las cervezas y las puestas de sol playeras.

Sin duda alguna, ¡¡Julio mola¡¡

Y con él también,  llega el cierre temporal del blog por "descanso vacacional".

Sabéis que cuando mis niños están en casa no me gusta abusar de las redes sociales. Y además creo necesario "desconectar tecnológicamente" un tiempo porque al final queriendo o sin querer, pasamos demasiadas horas sentados delante de un ordenador, tablet, movil, etc. Por ello, al igual que el año pasado, hoy me despido de vosotras hasta primeros de septiembre.

Este ha sido un año de cambios.

Desde que nació el blog allá por 2011, publicaba dos veces a la semana. Ahora sólo lo puedo hacer los lunes. Afortunadamente el motivo de no poder publicar con la misma frecuencia es por algo positivo, así que bienvenido sea.

No me quiero despedir sin dar las gracias a todas las personas que siguen confiando en mi trabajo para celebrar esos días especiales en su vida. Gracias, gracias de todo corazón.

Disfrutad el verano como merece. Yo sin duda lo pienso hacer.
Un beso enorme y nos vemos en septiembre.
Con todo mi cariño.
Helena

lunes, 26 de junio de 2017

Tarta para un futuro paleontólogo

Hola buenos días.

Siempre que me llama Susana para encargarme una tarta para uno de sus 4 hijos me encanta. Y me encanta porque sus tartas siempre suponen nuevos retos. 

Familia de artistas y creativos, Ur el pequeño de ellos, hacía este año la comunión y por supuesto, su tarta no tenía que ser la "clásica".

Ur quiere ser paleontólogo y le encantan los dinosaurios, así que entre su mami y yo pensamos hacer algo distinto y original: una maleta "vintage" con el niño modelado y su pelo rubio y rizado que su rasgo más característico; y a su lado, los restos de los huesos de un tiranosaurio rex, su dinosaurio preferido.

La verdad es que estas tartas son laboriosas y costosas de hacer porque llevan cantidad de pequeños detalles. Pero al final cuando ves tu trabajo terminado, la satisfacción es enorme.
La maleta era un bizcocho de chocolate negro relleno de swiss merengue buttercream de nutella.

Forrada de fondant marrón, todos los detalles iban pintados a mano con colorantes en polvo que es lo que le da el toque antiguo y como de usada (no se aprecia casi nada en las fotos la verdad).

Los modelados hechos con pasta de flores y ademas, detalles en papel fondant comestible.

Gracias Susana como siempre por confiar una y otra vez en mi.
Un besazo
Helena

lunes, 19 de junio de 2017

Tarta Mía

Hola buenos días.

Hoy os quiero enseñar la tarta, que le hice a Mía, la hija pequeña de mi prima Miren.

Cuando nació Mía hace un año, lo hacía tras 4 chicos: Pablo, Nicolás, Alex y Tián. Así que fue la primera niña de nuestra familia. A punto está de nacer Abril, la segunda. Poco a poco vamos compensado... jajaja.

Cuando Miren y yo pensamos en la tarta, ambas teníamos claro que queríamos colores pastel. Y además con un toque de amarillo.

Y enseguida a mí se me encendió la bombilla y tuve claro en quien inspirarme para hacerla: las tartas de la turca Mutludukkan. Tiene un gusto exquisito; unos modelados dulces como ninguno he visto; unos acabados espectaculares. Vamos, en definitiva, para mí, una de las cake designer actuales que más me gustan.

Así que como os digo, inspirándome en varias de sus tartas, hice la mía para la "princesa Mía". 

Tengo que deciros que las fotos no hacen justicia al color de la tarta. Era un azul-verde-menta precioso pero la poca luz que había el día que las hice hace que no se vea la mitad de bonita de lo que era.
Por dentro la tarta era un bizcocho de chocolate negro relleno de swiss merengue de mango.

Espero que os haya gustado mucho.
Un besote
Helena

lunes, 12 de junio de 2017

Tarta para una enfermera

Hola buenos días.

Me encanta hacer tartas para adultos.

No os penséis que no me gusta hacer para niños. para nada. Pero cuando son para "mayores" lo mejor de todo son las caras que ponen los destinatarios de las mismas.

Creo que conforme crecemos, los adultos perdemos parte de nuestra capacidad de sorpresa. Es una pena pero los formalismos hacen que muchas veces nos encorsetemos y no seamos capaces de mostrar nuestras emociones más intensas.

Por eso a mí que soy emocional al 100%, ver las caras de sorpresa de los adultos al ver sus tartas me encanta.

La de hoy fue para el cumpleaños de Ana. Justo coincidía con la comunión de su sobrina Celia, a la cual le hice esta tarta y la madre de la comulganta quiso tener un detalle con ella, ya que es la madrina de la niña.

Ana es enfermera, así que la temática estaba clara. Vamos allá con ella.

Es todo por hoy. Espero que os haya gustado.
Un besote
Helena

lunes, 5 de junio de 2017

Tarta Cubo Rubik

Hola buenos días.

La semana pasada os enseñé la "Tarta Minecraft" que le hice a Nicolás por su 9 cumpleaños. Hoy le toca a la de Pablo, en este caso, por su 11 cumple.

Decidió nacer el 1 de mayo, "Día del trabajador". Y me hizo trabajar porque fue un parto sin epidural y doloroso, pero muy bueno a pesar de todo.

Era, y es, todo ojos. Menudito, apenas llegaba a los 3 kg cuando nació, esos ojos grandísimos siempre los tuvo bien abiertos, desde el primer momento.

Hoy a sus 11 años recién cumplidos mide ya mas de 1,52 y lleva un 40 de pie.

Alto, espigado, con ese pelo loco "surfero" que no le gusta nada que le corte y esa sonrisa que siempre lleva puesta. 

Cariñoso, nervioso, hablador, contestón; estudioso, amigo de sus amigos, ordenado, rebelde. Un poco de todo y de todo un poco es como va siendo este Pablete que va dejando su etapa de niño para convertirse en todo un pre adolescente.

Y con esta edad no es fácil pensar en una tarta que les pueda gustar. Pero sorprendentemente él lo tuvo claro: quería un cubo de rubik.

Y como me encantó la idea, eso es lo que le hice: un super tartón que aunque en la foto no se aprecia, era de 15x15 cms.
Como habitualmente no os puedo enseñar el interior de las tartas, hoy sí que lo hago. Por dentro, bizcocho de chocolate relleno de swiss merengue buttercream de crema de cacao casera (la receta la tenéis aquí), del que no quedó ni una miga.


Espero que os haya gustado. Un besote y hasta el próximo día.
Helena

lunes, 29 de mayo de 2017

Tarta Minecraft

Hola buenos días.

Nicolás ha cumplido 9 años. Mi peque tiene ya 9 años.

Como él mismo me dijo el día de su cumple: "mama, es la última vez que que mi edad tengo sólo un dígito". Buffff.

El estaba tan contento claro. Y yo. Bueno, yo haciéndome a la idea de que de niños pequeños ya no me queda nada de nada y el abismo de la adolescencia, cada vez lo tengo más cercano. En fin.

Cuando hace tiempo le dije que tenía que ir pensando la temática de la tarta para este año, me dijo que de "Class Royale".

Y en este punto estoy segura de que todas las que tenéis hijos/hijas entre 7 y 14 años os habréis llevado las manos a la cabeza porque sabéis que hablo del juego de teléfono/tablet más adorado por nuestros retoños y más odiado por nosotras, sus madres.

Me negué. Me negué en redondo a hacerle una tarta de ese tema. Vale que igual soy un poco "malamadre" pero no. No, no y no. Así que le dije sutilmente prefería que buscase otro tema.

No se lo tomó mal la verdad. Pero cuando a los pocos días me dijo que tenía clarísimo el tema y me lo dijo, me quede KO de nuevo: en este caso la quería de ¡¡¡Minecraft¡¡¡ otro vídeo juego pero encima del que él va a una extra-escolar y le encanta. Así que ahí no tuve escapatoria.

Con las tartas tan bonitas que le había hecho otros años. Como la del pasado, ésta de la película "Inside Out"; o la de sus 7 años, esta de una bola del mundo.

Pero bueno, ellos van creciendo, van teniendo sus gustos. Así que hoy os enseño la tarta de Minecraft que tuvo Nicolás.


Por si os habéis fijado sí, la tarta está pelín torcida. Yo la nivelé como hago siempre y quedó perfecta. Pero no me digáis que le pasó, que cuando fui a poner el piso superior, no había manera de que aquello quedase bien. 

En fin, nunca antes me había pasado esto así que menos mal que la tarta era para mi enano y a él no le importó nada de nada. Y menos a sus amigos que tengo que decir que alucinaron cuando la vieron. Así que objetivo cumplido.

Por dentro, el bizcocho era de chocolate relleno de swiss merengue buttercream de dulce de leche. Todo por supuesto sin gluten, ya que como sabéis, Nicolás es celiaco. 

Y con mi primera tarta torcida de mi historia, me despido hasta el próximo lunes.
Un besote grande
Helena 

lunes, 22 de mayo de 2017

Londres con niños: diario de viaje

Hola buenos días. 

Hace un par de semanas en este post, os dí unas pinceladas/consejos de lo que fue nuestro viaje a Londres la pasada Semana Santa.

Estuvimos 5 días. Bueno, quitando los viajes, 4 días enteros disfrutando de la ciudad. Aunque Londres tiene miles de cosas por ver y por hacer, si vais con niños (y con abuelos) como fue nuestro caso, 4/5 días son suficientes para venirse con una idea general de lo que es la ciudad.
Sé que Londres tiene mil lugares, mil rincones, mil museos. Pero como os digo, para hacerse una idea general y eso sí, andando mucho, da tiempo a ver muchas cosas. Os cuento cómo fueron nuestras rutas por si os sirven de guía. Vamos allá.

Día 1: Llegada, Trafalgar Square, Convent Garden y Picadilly Circus
Llegamos a Londres a las 13:30h y en poco menos de una ya estábamos haciendo el checking en el aparta-hotel. Ya os conté que estuvimos maravillosamente alojados en el Citadines Trafalgar Square.

La verdad es que teníamos ganas de aprovechar el tiempo, así que prácticamente dejamos las maletas y nos echamos a la calle.

Como os conté en el post anterior, nuestro hotel estaba ubicado en pleno centro lo cual nos permitió llegar a muchas de las principales zonas andando. Todo un lujo.

Y que mejor que comenzar nuestra ruta londinense por Trafalgar Square. Probablemente una de las más importantes y animadas de la ciudad.

Presidida por la National Gallery y con el Big Ben al fondo, los leones que bajo la Columna de Nelson son el lugar ideal donde a los peques de la casa les encanta sacarse mil fotos.
Como nos daba tiempo antes de cerrar (acordaros que todos los museos los cierran a las 18:00 menos los viernes) decidimos entrar en la National Gallery con el fin único de ver "Los Girasoles" de Van Gogh. La verdad es que la pinacoteca es un poco liosa y se pierde mucho tiempo entre pasillos, pero merece la pena. Nosotros con los chicos estuvimos una hora. Pero mis padres volvieron el viernes un buen rato.

De ahí caminamos hasta la zona de Convet Garden. Hay poco más de 5 minutos andando. Antiguo mercado de flores, frutas y verduras desde 1660, actualmente es una zona con mucho encanto donde además de haber tiendas pequeñas e ideales, hay muchos puestos de comida. Y todo ello con animadas actuaciones de magos y hasta cantantes de opera.

Seguimos hacia Leicester Square, plaza conocida por estar rodeada de cines y teatros donde se hacen los grandes musicales de Londres.

Y un poquito más adelante, está la archifamosa Picadilly Circus. Eso sí, las pantallas luminosas han desaparecido porgue las van a sustituir por unas nuevas más modernas. Así que la verdad, la plaza ha perdido gran parte de su encanto.

Y eso es lo que dio de sí la primera tarde. Bien aprovechada sin duda.

Día 2. Londres clásico, Harrods y Museos
Amaneció soleado y con una temperatura estupenda, así que tras un buen desayuno, la primera parada estaba clara: ir hacia "Buckingham Palace", situado a 15 minutos andado desde nuestro hotel. Es un paseo muy chulo por The Mall.

Y cuando llegas allí, te encuentras con la marabunta. madre mía que de gente había. Esperaban el cambio de guardia, pero no nos quedamos.

Y fue genial no hacerlo porque sin querer llegamos a la zona donde se preparan para salir. Y allí estaban desfilando con la banda de música. Así que pudimos ver cómo lo hacen y sin nada de gente. Muy curioso la verdad.
Caminamos por la parte sur de los jardines de St. James (que bonitos y que cuidados los tienen) hasta llegar a ese punto maravilloso donde toooodos nos hacemos fotos: las típicas cabinas rojas con el Big Ben al fondo.

La verdad es que es una zona preciosa donde se ubican las casas del Parlamento y la abadía de Westminster.  Ambas se pueden visitar pero las entradas nos parecieron muy caras así que sólo las vimos por fuera.

Llegamos hasta el tristemente famoso puente de Westminster donde días antes se había producido el atentado, para ver el Big Ben desde abajo y admirar las vistas del Támesis y del London Eye.
De ahí, hasta Downing Street (donde vive la en este caso, primera ministra y del que no se ve nada de nada, pero es parada obligada) y seguido está el Horse Guard Palace, un campo de desfiles pero que lo que tiene de "molon" para los niños es que están los guardias montados a caballo para hacerse fotos con todo aquel que quiera.

La mañana estaba echada así que tras comer en un restaurante italiano 100% sin gluten (en  mi otro blog, Disfrutando Sin Gluten os cuento lo bien que comimos), cogimos un bus y nos dejó en la puerta de Harrods.

Harrods es inmenso así que nos básicamente nos centramos en el mercado de abastos de la planta baja, realmente alucinante; y la planta de los souvenirs.

De allí bajamos andando por Bromptom Rd. hasta la confluencia con Exhibition Rd. donde están el Museo de Ciencias Naturales y Museo de la Ciencia.

En el primero no entramos ya que aunque dicen que es espectacular, hace dos años estuvimos en el de Nueva York y dicen que son muy similares. Así que optamos por entrar en el de ciencias. Y si os digo la verdad, nos decepcionó un poquito. Creo que el de Barcelona o el de San Sebastián son mas interactivos y divertidos para los niños. Pero bueno, como son gratis, allí estuvimos como hora y media. Y mientas mis hijos correteaban de lado a lado, los mayores descansábamos un rato.
Eran las 6 de la tarde cuando salimos de allí y nos encaminamos hacia Hyde Park. Nos dimos un paseo por él hasta llegar al Royal Albert Hall. Precioso. Lo malo es que lo están reformando y no lo pudimos ver en todo su esplendor.

Y con esto y un bizcocho, el día estaba hecho. Agotados volvimos al hotel.

Día 3. Torre de Londres, la City, Southbank y Hamleys
El cielo amaneció gris pero la temperatura estupenda, así que de nuevo para las 9:30 estábamos en la calle.

Cogimos el metro y directos a Torre de Londres. Aquí llevábamos las entradas cogidas on-line porque se suelen organizar grandes colas y además son un poco más baratas. También os digo que a la hora que llegamos, apenas había gente. Hay una entrada familiar (2 niños y hasta 3 adultos) que nos costó 59L (unos 70€).

Y que queráis que os diga. Nos encantó. Las Joyas de la Corona son una pasada y el resto de edificaciones con parte de la historia de Londres está muy bien. Da para un par de horas la mar de entretenidas.

Cuando sales, las vistas del Puente de Londres y del Támesis son preciosas. Frente a la torre está el City Hall y el HMS Belfast, un barco museo de la Marina Real Británica.
Nosotros no lo cruzamos porque tras salir de la Torre, teníamos una de las visitas más chulas que hemos hecho estos días: la subida al edificio que llaman "Walkie Talkie" donde en su planta superior, creo recordar que la 35, se encuentra el Sky Gardens un maravilloso mirador del que observar tooooda la ciudad. Y lo mejor de lo mejor: ¡¡es gratis¡¡

Aquí tengo que darle las enormes gracias a Ana de  Celebra con Ana, ya que tras su relato de su viaje familiar a Londres el año pasado, me descubrió este maravilloso lugar.

Lo único que hay que hacer es un par de semanas antes reservar hora a través de su web, estar allí 10 minutos antes y listo. De verdad que merece la pena porque las vistas son realmente impresionantes. Hasta a mi madre, que tiene vértigo y le dan miedo, le alucinó.
Al bajar nos fuimos a comer a uno de los restaurantes del "Leadenhall Market" uno de los lugares donde todos los financieros de la city bajan a comer diariamente y donde se han rodado varias imágenes de una de las películas de "Harry Potter".

Como sosmo una familia de "caminantes", tras la comida atravesamos "La City" hasta llegar a la Catedral de St.Paul. Tampoco entramos ya que David y yo la habíamos visto en nuestro anterior viaje a Londres.

Justo frente a la Catedral, está el Milenium Bridge que cruza el Támesis hasta llegar a la Tate Modern. Entramos para ver la inmensa sala de turbinas, un espacio gigantesco y vacío y aprovechamos para ir al wc. Y de allí, caminando por lo que llaman el "Southbank" llegamos hasta el  "London Eye", la famosa noria que construyeron en el año 2000. Teníamos dudas de si subir o no. Pero las colas para coger entradas eran infernales (se pueden coger on-line) y además, tras haber tenido las vistas espectaculares desde el "Sky Gardens" ese mismo día y teniendo en cuenta lo carísima que es, cerca de 30€ por persona por media hora, decidimos pasar.

Los chicos empezaban a protestar por el cansancio pero como aún no queríamos ir al hotel, optamos por coger un metro y directos a Hamleys, una inmensa juguetería en pleno Regent St. donde a mis hijos se les pasó el cansancio al momento.

Tras más de una hora disfrutando de todos los juguetes inimaginables y comprarse los peques un par de caprichos, dimos por finalizado nuestro día. Bueno, David y yo aprovechando que estábamos con los abuelos, salimos a cenar "de novios", pero esa es otra historia. Jajaja

Día 4. Candem Town, Oxford St., British Museum y London Eye
Metro directo y en 20 minutos estábamos en "Candem Town" uno de los mercados callejeros más famosos de Londres.

Hicimos bien en ir pronto porque dos horas después, cuando nos íbamos, las hordas de gente que llegaban eran alucinantes. No quiero imaginarme que puede ser eso en fin de semana.
La verdad es que los mercadillos de Londres son un "must". Yo conocía el de Notting Hill de nuestro otro viaje. Pero creo que Camden me gustó más.

Tiene una parte muy turística llena de puestos donde venden los típicos souvenirs. Por cierto, más baratos que en el resto de la ciudad así que si queréis comprar alguno, aprovechad a hacerlo allí.

Pero además hay muchos, muchísimos puestos de artículos verdaderamente curiosos y chulos en los que merecen la pena detenerse un buen rato.

Por supuesto, la decoración de las casas es genial. A mis hijos les encantó.

Y de allí metro hasta Oxford y Regent St. zona de compras por excelencia en Londres.
Entramos en unas cuantas tiendas como en la maravillosa Lush (de jabones artesanales y bombas de baño geniales donde hasta mis hijos se lo pasaron en grande); en "Top Shop" y en un "H&M" espectacular. Pero la verdad, mi madre y yo no pudimos recrearnos en ellas con calma y tengo que reconoceros que me he quedado con ganas de compras. Tendremos que hacernos una escapada de chicas... jajaja.

Tras comer, nos quedaba uno de los grandes planes del viaje: la visita al British Museum. Me esperaba mas gente. La había, pero pudimos ver todo muy bien. Mi padre, un enamorado del arte griego, alucinó con los frisos del Partenón. La verdad es que cuando los ves, piensan que deberían estar en su lugar real. Pero tal y como están las cosas, igual de no estar preservados, ni existían.
Sea como sea, es maravilloso museo para darnos cuenta de lo grande que puede llegar a ser el ser humano. Entretenido para los niños, la zona de las momias es lo más.

En un par de horas estábamos realmente cansados así que decidimos coger un bus hasta la parada más cercana al Big Ben y volver a esa zona tan bonita. Cruzamos el puente de Westminster hasta el London Eye y allí nos pasamos un buen rato disfrutando de las vistas del Parlamento y del ambiente que tiene esa zona.

Y cuando comenzó a refrescar, en 10 minutos andando estábamos en el hotel.

Día 5. Soho, Chinatown, Picadilly
Con todo lo que llevábamos en nuestros planes visto, esta última mañana antes de volver a casa nos dedicamos a recorrer el Soho, con sus miles de restaurantes y de tiendecitas preciosas; paseamos por la archi conocida "Carnaby Street", por Chinatown; volvimos a Picadilly y a Leicester Square; dedicamos un buen rato a la "Lego Strore" y a la tienda de "Emanen´s"; disfrutamos del ambiente, que al final, es de las mejores cosas que tiene Londres.

Como era el día St. George, nos dimos una vuelta de nuevo por Trafalgar Square, donde habían instalado un escenario (por la tarde tocaba la sinfónica de Londres) y había montones de puestos de comida y gente con banderas de Reino Unido por todos lados.
Y tras comer, de nuevo a Heatrow para unas horas después, llegar a nuestra Pamplona cargados con una maravillosa experiencia en Londres.

Como os decía al principio, este viaje me ha servido para reconciliarme con la ciudad. Para disfrutar viendo como a mis hijos le encanta cada vez más viajar; para emocionarme viendo como mi padre les explicaba a sus nietos la historia de los antiguos egipcios. En definitiva, un viaje increíble que siempre se quedará en nuestra memoria.

Espero que os haya gustado mi relato y si vais a Londres con niños, os pueda servir como pequeña guía de viaje. Con cariño
Helena