lunes, 16 de octubre de 2017

Tarta mecánico

Hola buenos días.

Lo mejor de hacer tartas es que un día estas haciendo a la delicada Elsa, de "Frozen"; que una cascada de flores para una para de boda; como una rueda de coche, como la que hoy os enseño.

A mi prima Izaskun, que es una de mis mayores "fans" (jajajaja), le encanta regalar tartas a sus amigos. Y en este caso el destinatario era un mecánico de coches apasionado y corredor de rallyes, así que eso es lo que traté de plasmar en la tarta: Karlos con su uniforme de trabajo; su coche amarillo lleno de pequeños detalles y la tarta en sí, una rueda.

 
Por dentro, el bizcocho era de chocolate negro relleno de merengue suizo de nutella.

Espero que os haya gustado y nos vemos el próximo día.
Un besote.
Helena

lunes, 9 de octubre de 2017

Tarta "El viaje de Chihiro"

Hola buenos días.

Reto, todo un reto supuso esta tarta para mí.

Para empezar, porque ni tan siquiera conocía la temática de la misma cuando me la propusieron: una tarta sobre la película de animación japonesa "El Viaje de Chihiro".

Como Internet es un "pozo de sabiduría", me puse a investigar un poco. Pero la verdad, no encontré mucho, sobre todo en lo referente a tartas relacionadas con la película.

Tan sólo encontré una y en ella me inspiré para hacer mi tarta.

Lo que hice fue personalizar a la niña. Sobre todo en el pelo de Alice, que como veis es espectacularmente rubio y rizado, igual que el de su hermano Ur. Y si no, mirad esta tarta que le hice al peque de la casa hace unos meses y observad el pelo (aquí quedaría bien el emoticono del guiño del ojo).
Como curiosidad, os diré que gran parte de la tarta estaba pintada a mano, tanto las partes de hierba como las flores que ramifican del árbol japones. Y tengo que reconocer que me encanta el aspecto que le daba porque aumentaba la "profundidad" de la misma. Aunque la verdad, en las fotos no se aprecia nada.

Es todo por hoy. Como siempre, gracias por estar al otro lado.
Un besote
Helena

lunes, 2 de octubre de 2017

Viena con niños

Hola buenos días.

Hace un par de semanas, en este post, os contaba que este verano hicimos un viaje por las capitales del imperio Austro Húngaro, comenzando por la maravillosa Budapest.

Pues bien, hoy continúo con la segunda parte: la ciudad de VIENA.
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Día 3 del viaje. Lunes
Nos levantamos temprano en Budapest porque a las 9:30 salía nuestro tren destino Viena. La estación de partida es la tristemente famosa "Keleti", a donde en 2015 llegaron miles de refugiados sirios huyendo de la guerra y desde donde no se les dejaba partir hacia diferentes puntos de Europa. Qué rápido olvidamos la historia. En fin.

Los billetes los habíamos reservado a través de internet en esta página y nos costaron 60. Os cuento que pagamos un plus, unos 14€ (ya metido en ese precio) por reservar asientos e ir los 4 juntos. De lo contrario es un poco más barato pero te puede tocar ir cada uno en un lado. 

Tras dos horas y media de cómodo viaje (los trenes son tipo los Alvia) llegamos a Viena. 

Transporte por la ciudad
Cogimos dos billetes de 48 horas para metro/bus/tranvía (los niños menores de 15 años y en época de vacaciones escolares no pagan transporte público), lo validamos (sólo hay que hacerlo una vez y te olvidas) y directos en metro hasta nuestro hotel.

Alojamiento
En este caso y como no encontramos un apartamento que nos entusiasmase, nuestra opción fue el Novotel Wien, hotel familiar situado a 10 minutos del centro (pinchando en este enlace os llevareis 15€ de descuento en vuestra próxima reserva a través de Booking).
La cadena de hoteles Novotel ya la conocíamos de viajes anteriores. Y siempre nos ha gustado mucho. Pero en esta ocasión nos dimos cuenta de que el sofá cama de las habitaciones familiares se ha empezado a quedar pequeño para nuestros dos chicos (9 y 11 años). Pero bueno, para un par de noches está bien.

Hicimos el checking y nos fuimos directos a comer "Gasthaus Nestroy", un restaurante de comida típica vienesa donde además cuentan con carta sin gluten que teníamos justo al lado. Mis hijos fliparon con el tamaño de los ""Wiener Schnizel", los escalopes vieneses que son XXL.

Y una vez comidos, comenzamos nuestra ruta por el centro histórico de Viena.

Al igual que pasa con Budapest, Viena es una ciudad grande en extensión pero lo que es su núcleo histórico, se pude hacer caminando perfectamente.

La plaza de Stephansplatzt es el "centro" de la ciudad y donde se encuentra la preciosa Catedral gótica de San Esteban. Tuvimos la mala suerte de que la están reformando así que no pudimos subir a una de sus torres. 
De allí comenzamos a caminar (hacía un calor inmenso) y visitamos las calles del centro, como la famosa Graben, llenas de comercio globalizado, como ocurre en todas las grandes ciudades europeas, hasta llegar al Palacio Imperial de Hofburg, residencia de los Habsburgo y donde se encuentran los apartamentos de la famosa Sisí Emperatriz, y la Escuela de Equitación Española

No entramos en ninguna de ellas porque teníamos tan sólo día y medio y preferimos callejear.

De allí caminamos hasta la famosísima Opera de Viena. Para una enamorada de la música clásica y ex violinista como soy yo, estar allí fue absolutamente genial. Aquí si que nos gustaría haber entrado, pero el día que estuvimos había concierto, por lo que las visitas guiadas esos días no se contemplan. Una pena la verdad.
A través de la Ringsstrase (el anillo que rodea la parte histórica de Viena) caminamos hasta la puerta principal del Palacio de Hoffburg, con sus maravillosos jardines; vimos la "Casa de las mariposas" (nuevamente cerrada para cuando llegamos - estos europeos cierran todo para las 17:00 -) hasta llegar a la plaza de Maria Teresa, donde están frente a frente el Museo de Bellas Artes el Museo de Historia Natural.

Y presidiendo la plaza, está el impresionante monumento a la emperatriz Maria Teresa.

Tras ellos, está la MuseumsQuarter, zona de una Viena moderna y contemporánea, pero el cansancio de mis hijos añadidos al enorme calor que hacía, hizo que nos retirásemos al hotel a descansar.

Día 4 del viaje. Martes.
Nuestro segundo día en Viena amaneció de nuevo con el cielo azul y un enorme calor. 

Cogimos el metro y nos fuimos camino a nuestro primer destino: el gran Palacio de Schonbrunn, residencia de verano de la emperatriz Sisí y el más majestuoso de todos los palacios de Viena.

Impresionante todo él, teníamos reservado un tour de 30 minutos con audio guía que te va llevando por las principales estancias privadas De Francisco José y Sisi y que es muy interesante. La pena es que esta prohibido sacar fotos. 
Tras la visita, lo más bonito que tiene el palacio son sus enormes y cuidadísimos jardines, así que a verlos nos fuimos. El Zoo de Viena se encuentra en ellos también pero no lo visitamos. 

Y allí echamos la mañana entera. Pero antes y dado que los tranvías son fantásticos y te llevan a cualquier parte, nos acercamos a ver las famosas casas Hundertwasser, que todo hay que decirlo, tienen un punto.
Volvimos cerca del hotel a comer y tras echar una pequeña siesta (estábamos a más de 35 grados) regresamos al centro de la ciudad para visitar la comercial calle Kärntner y tomarnos una buena merienda en uno de los lugares emblemáticos de la ciudad: el Café Mozart, fundado en 1794 y situado en el no menos famoso Hotel Sacher, en cuyas cocinas se dice que se creó la famosa tarta con ese nombre y de la que Sisí Emperatriz era adicta.
Las tartas no son baratas. Pero el placer de sentarse frente a la Opera, el Museo Albertina... merece la pena sin duda.

Muy cerquita está el Musikverein que es donde se celebran los famosos conciertos de Año Nuevo (no, no se celebran en la Opera, como casi todos creíamos) y de allí nos fuimos al lugar que mis hijos os dirán que más les ha gustado de todo el viaje: el Parque Prater.

Situado en un inmenso parque, la entrada es libre y lo que hay que pagar son las atracciones. Allí está la Gran Noria, la más antigua del mundo, construida en 1887, que consiguió sobrevivir a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y escenario de escenas de famosísimas películas como "El tercer Hombre", "007: Alta Tensión" o "Antes del amanecer".
La verdad es que es un parque de atracciones cuidadísimo, limpio y precioso donde disfrutamos hasta caer la noche y donde cenamos en el no menos famoso Schweizerhaus, toda una institución del Prater. Es un restaurante, la mayor parte de él al aire libre bajo, un manto de árboles frondosos y miles de lucecitas con cabida para más de 800 personas y donde tomarse unas buenas jarras de cervezas y por supuesto, unas salchichas o un jarrete de cerdo ahumado.

100% recomendable.

Y con ello, finalizo nuestra visita a la ciudad de Mozart y de Sisi.

Nos quedaron por ver cosas como el palacio de Belvedere, donde están las pinturas de Klimt; pasear por el Stadpark y entrar como os decía en la Opera o en algún edificio más. Pero día y medio en Viena da para lo que da. Y creo que lo aprovechamos bastante bien.

Al día siguiente, el tren camino a Praga nos esperaba.

Un beso
Helena

lunes, 25 de septiembre de 2017

Rock And Roll a los 40

Hola buenos días.

Últimamente estoy haciendo bastantes tartas para esa fecha un tanto curiosa que son los 40 años.

Y la verdad, me gusta. Porque con ello se demuestra que las tartas decoradas no sólo son para los cumpleaños de los más pequeños de la casa.

Es más. Estoy cada vez más segura que los adultos las disfrutamos más. ¿Y porqué lo creo? pues el claro ejemplo es la tarta de hoy.

Los amigos de Javier querían sorprenderlo con algo original para su fiesta de 40 cumpleaños y lo hicieron con esta tarta.  La personalicé al máximo poniendo unos vinilos en donde aparecía el nombre del grupo que el cumpleañero había creado junto con más amigos cuando eran unos adolescentes; colocando unas guitarras eléctricas coronando la tarta y en la parte de atrás, aunque no se ve, unos teclados, el otro instrumento que él también tocaba.

En definitiva, una tarta como no había otra igual y con la que según me contaron, Javier alucinó.

Porque esto es lo que tienen estas tartas: poder poner en ellas todo aquello que para una persona es especial. Y por eso me gusta tanto hacerlas.

Apenas pude sacarle fotos porque en este caso fue hacerla y llevarsela pero bueno, algo es algo.

Por dentro como siempre: bizcocho de chocolate negro relleno esta vez de swiss merengue buttercream de mango.

Por cierto, esta vez me superé y la tarta llegó a los ¡¡¡14 cms de altura¡¡¡¡ No sabéis como me costó poner el fondant porque ademas estaba tan blandito que se rajaba. Buffff.

Y esto es todo por hoy.
Nos vemos el próximo lunes.
Helena

lunes, 18 de septiembre de 2017

Tarta Boda Ocres

Hola buenos días.

Comenzamos la temporada de tartas con una para una boda.

No suelo hacer muchas tartas de boda. Pero cuando me toca hacer una, asumo la responsabilidad que ello conlleva.

Porque no nos engañemos: ese momento en el que se saca la tarta es uno de los importantes de las bodas. Y sinceramente, he visto algunas que la verdad... dejaban mucho que desear. Y no hablo de bodas privadas, sino de algunas que han salido en revistas de "cotilleo" muy famosas.

Yo siempre he tenido la máxima de procurar ser honesta y si me piden algo que creo que no voy a saber hacer o que no lo voy a hacer bien, no lo hago. Me gusta asumir retos, por supuesto. Pero siempre teniendo en cuenta lo que soy o no capaz de hacer.

En el caso de la tarta de hoy tengo que decir que me encantó hacerla porque la sobrina de los novios, que fue quien me la encargó, me dio manga ancha para hacer lo que quisiese. El único requisito era que los novios estuviesen modelados y tenía que ser una tarta "elegante".
Toda la tarta estaba pintada a mano. Sobre una base blanca, texturicé la parte de abajo como si fuesen planchas de madera y la pinté con grises, ocres y blancos.

Por dentro los bizcochos eran de chocolate rellenos de swiss merengue buttercream de mango. 

Los detalles de las flores y los modelados hechos en pasta de goma.

Espero que os haya gustado mucho. Nos vemos el próximo lunes.
Un besote
Helena