Tras la "resaca" post celebración del segundo año del blog (abrumada por tanta cosa bonita que me habéis dicho) hoy toca volver a la normalidad bloggeril y enseñaros la última tarta que hice el pasado fin de semana.
A Javier, el destinatario de la tarta lo conocí cuando tenía tan sólo 5 años. Era menudito, pecoso y tímido. Hoy a sus 9 años sigue siendo pecoso y tímido pero es ya todo un "hombrecillo" estudioso y al que le encanta el balonmano y los playmobil. Así que Soraya, su madre, lo tuvo claro cuando hablamos del tipo de tarta que le haría: lo que fuese pero con Playmobil.
Y yo que tenía muuuuchas ganas de hacer una tarta-castillo me lancé de lleno a ello. La verdad es que modelar a los muñecos me costó lo mío. Me parece que es mucho más difícil "copiar" algo que ya está hecho que dejar a tu imaginación crear lo que quieras.
Pero tras un buen rato "hago-deshago- y vuelvo a hacer" tuve claro que se parecían a los originales cuando al llegar del cole, mis hijos (los más críticos del mundo mundial) me dijeron: mamá has hecho un "click"... jajajaja.
Para hacer las torres tuve mis dudas pero finalmente me decanté por hacerlas de RKT (que para las que no lo sepáis es una mezcla de arroz inflado -krispis-, nubes y mantequilla). Prometo un tutorial sobre como hacerlo pero mientas aquí "Sugarmur" lo explica perfectamente.
Las forré de "Swiss Merengue Buttercream" de nutella, el mismo con el que rellené el bizcocho de chocolate y así quedaron perfectamente comestibles. Y doy fé de que al final del cumpleaños, sólo las dos torres delanteras, y por expreso deseo de Javier, quedaron "con vida".
El efecto agua de los lagos es nuevamente con hecho Pipping Gel (cómo me gusta), los "setos verdes" son de glasa y los elevadores del puente son alambres... creo que lo único no comestible de toda la tarta.
Pues nada, os dejo con toooodas las fotos.

Gracias como siempre por estar ahí.
Recordaos que estoy de sorteo y tenéis tiempo para apuntaros hasta el domingo 24 de noviembre.
Un besote
Helena















